
Fundado en 1994 por orden del Líder de la Revolución Islámica, el Centro de Impresión y Publicación del Sagrado Corán actúa como la autoridad oficial del país en materia de impresión coránica. Durante casi tres décadas, ha combinado la caligrafía clásica con la tecnología digital para impulsar la impresión, la investigación y la preservación del Corán.
En declaraciones a IQNA, Hadi Ebadi, director de Tecnología de la Información y Medios del centro, afirmó que el uso de la inteligencia artificial tiene como objetivo hacer que la publicación del Corán sea más personalizada e interactiva.
“Nuestro objetivo final es crear Coranes impulsados por inteligencia artificial, adaptados a cada lector, donde los usuarios puedan elegir la escritura, el diseño de página, la gama de colores, la traducción e incluso el estilo de recitación”, explicó.
Ebadi señaló que ya han comenzado los estudios preliminares de este proyecto en colaboración con empresas basadas en el conocimiento.
“Esta tecnología debe comprender la ortografía coránica, elegir los signos diacríticos correctos y adaptarse a diferentes narraciones”, dijo, añadiendo que un prototipo podría presentarse en los próximos años.
El trabajo innovador del centro comenzó a principios de los años 2000 con la creación de la primera fuente coránica inteligente del mundo.
Diseñada entre 2003 y 2004, la fuente ajustaba automáticamente las letras, aplicaba reglas científicas para los signos diacríticos y reproducía la precisión de la caligrafía coránica tradicional. “Funcionaba como un calígrafo virtual”, afirmó Ebadi. La tecnología redujo significativamente el tiempo de impresión y permitió una mayor flexibilidad en la producción de Coranes de distintos tamaños y con fines educativos.
Además de las innovaciones en impresión, el centro dirige el proyecto digital “En las orillas de los versículos”, que presenta diariamente versículos coránicos con recitaciones, traducciones y narraciones relacionadas.
Ebadi lo describió como “un puente entre la erudición y el público”, destinado a profundizar la reflexión sobre el Corán y a mostrar siglos de patrimonio manuscrito islámico.