Según el Manama Post, la milicia afiliada al Ministerio del Interior rodeó al-Diraz e impuso estrictas restricciones de seguridad, impidiendo a los chiitas celebrar la oración del viernes por la 47.ª semana consecutiva.
Las fuerzas militares bareiníes, fuertemente armadas, junto con vehículos militares y blindados, fueron desplegadas ayer alrededor de la mezquita del Imam Sadiq (P).
Esperaban el inicio de manifestaciones populares en protesta por el asedio religioso y de seguridad impuesto a las ceremonias religiosas chiitas, en solidaridad con Gaza y en rechazo a la normalización con el régimen sionista, para así comenzar a reprimir al pueblo.
Mientras tanto, muchas regiones fueron testigo de manifestaciones populares que condenaban el bloqueo israelí, los continuos crímenes genocidas en la Franja de Gaza y la guerra de hambre israelí en el enclave palestino.
Los manifestantes rechazaron los planes de desplazamiento forzado de palestinos y exigieron al gobierno de Baréin que ponga fin a la normalización formal de relaciones con el régimen israelí, que expulse al embajador del régimen y cierre su embajada en Manama.
Declararon su apoyo al eje de la resistencia islámica en Líbano, Gaza y Yemen, así como su lealtad a los ideales de Sayed Hassan Nasrallah, el secretario general mártir de Hezbolá del Líbano.
Los bareiníes enfatizaron el rechazo y la condena popular a la acogida por parte del régimen gobernante de Baréin del nuevo embajador israelí en Manama, e instaron a las autoridades a negarse a reconocer sus credenciales como embajador del régimen.
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