IQNA

19:53 - June 28, 2020
Noticias ID: 3504622
IQNA - Irán y China, socios estratégicos de larga data, refuerzan sus estrategias en el escenario internacional para vencer al imperialismo norteamericano.

El presidente de Irán, Hasan Rohani (izda.), saluda a su par de China, Xi Jinping, previo a su reunión en Yakarta, capital de Indonesia, 23 de abril de 2015.

Irán y China han fomentado sus relaciones en una diplomacia activa, de compromiso fundado en el respeto y el bienestar común, y no se han apartado de estas premisas en décadas, sobre todo en los momentos difíciles que les ha tocado afrontar en el escenario internacional.

De hecho, esta diplomacia ahora se ha dinamizado más que nunca debido a la irrupción de algunos actores novatos, que se muestran ansiosos de imponer sus designios a toda costa con el único propósito de la dominación mundial.

Dadas las continuas políticas destructivas del Gobierno de EE.UU., presidido por Donald Trump y, por supuesto, la crisis generada por el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, la relación entre Irán y China se halla en una nueva fase, que no pierde de vista su fraternidad e interacción de larga data.

Hoja de ruta

Lo relevante de esta fase, es una hoja de ruta de 25 años elaborada por los líderes de Irán y China, que recientemente ha sido escrupulosamente revisada y aprobada por los respectivos Gobiernos.

Esto garantiza un futuro estable en los vínculos bilaterales y naturalmente los refuerza, al seguir los lineamientos que apuntalan este cometido.

Al respecto, el presidente de Irán, Hasan Rohani, sostiene que el desarrollo de las relaciones bilaterales y la cooperación regional e internacional con China es una política de beneficio mutuo, ya que, según él, la hoja de ruta establecida allana el camino para la implementación de grandes proyectos de infraestructura y aumenta la cooperación de las partes en el megaproyecto, la Nueva Ruta de la Seda y genera avances en sectores como el turismo, la industria, la tecnología de la información y la comunicación.

Irán y China dos socios estratégicos

El hecho de que exista una estrecha relación de cooperación entre Irán y China ha causado una especie recelo en otros países, especialmente Estados Unidos.

Pero, no se puede descartar que el gigante asiático es el mayor socio comercial de Irán, así como uno de sus clientes más importantes en el sector de hidrocarburos y es, sobre todo uno de los miembros signatarios del acuerdo nuclear firmado en 2015 por Teherán y el Grupo 5+1 (entonces formado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), del que Washington se retiró tres años después de forma totalmente unilateral.

En virtud del pacto, de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés), Irán se comprometía a rebajar el desarrollo de su programa nuclear, a cambio de la cancelación total de las sanciones internacionales impuestas en su contra.

Sin embargo, Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo nuclear en mayo de 2018 y reimpuso sanciones asfixiantes y draconianas sobre Irán, incluso invitó al resto de signatarios a secundarlo, en vano, con el objetivo de obligar a Teherán a renegociar el documento.

El mandatario republicano usó el pretexto de que Irán no estaba cumpliendo plenamente sus responsabilidades en el marco del pacto, no obstante, los múltiples informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) confirman que Teherán ha venido cumpliendo cabalmente los compromisos que aceptó en su día en el PIAC.

Desde entonces, la Casa Blanca no solo ha aplicado una política de “máxima presión” sobre la nación persa, amenazando con castigar a otros Estados, si siguen su comercio con los iraníes, sino que, en un intento por forzar nuevas negociaciones sobre el programa nuclear persa, Washington ha estado agitando la amenaza de un conflicto armado contra Irán, lo que ha generado el rechazo del concierto de países, sobre todo de China.

A pesar de las constantes amenazas de la Casa Blanca, las autoridades chinas han seguido apoyando firmemente el pacto nuclear, dejando claro que la raíz de la escalada de tensiones actuales reside en la retirada de Estados Unidos del acuerdo, declarado como uno de los mayores logros en la arena diplomática por destacados políticos y autoridades del mundo.

La diplomacia de China enciende los motores en apoyo a Irán

Con la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, las relaciones entre China y Estados Unidos se han deteriorado a tal punto que los expertos sostienen que los nexos entre las dos principales economías del mundo atraviesan su peor momento en décadas. Según los entendidos, los estadounidenses están tratando de presionar a sus contrapartes chinas en términos políticos, económicos, e incluso geográficos.

Aun cuando Irán y China cuentan con una dilatada historia de cooperación bilateral a lo largo del tiempo, la actual coyuntura les ha unido más a través de una firme política de respaldo de Pekín a Teherán y viceversa.

Los chinos han llegado a comprender que los estadounidenses están tratando de ponerles entre las cuerdas, y pese a los extensos lazos comerciales habidos entre estas dos superpotencias, Pekín no puede ignorar sus propios intereses y cerrar sus puertas a los demás mercados.

De hecho, a medida que aumentan las tensiones entre China y Estados Unidos, las relaciones del gigante asiático con otros países se han ido fortaleciendo en su conjunto, y en este sentido, no es una excepción los sólidos nexos Pekín-Teherán.

La resolución de la Junta de Gobernadores de la AIEA contra Irán y el papel de China

La reciente oposición de China a las políticas sancionatorias estadounidenses y la aprobación por Europa de una resolución antiraní en la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), so pretexto de la supuesta falta de cooperación de la República Islámica con las investigaciones de la agencia, bajo presiones de Washington, que finalmente fue avalada por este ente, también han demostrado que Pekín está decidido a seguir su camino hacia la independencia política y rechaza que estos pretextos infundados sigan aumentando la escalada de tensiones internacionales.

Para China, no solo es importante proteger el acuerdo nuclear, sino que, desde su punto de vista, el PIAC ha sido el documento más importante en coadyuvar a que los iraníes no sigan desarrollando su programa nuclear.

En los últimos días, la maquinaria diplomática china ha incrementado sus reproches en contra de la Junta de Gobernadores de la AIEA y Estados Unidos por sus intentos de aumentar la presión sobre Irán, ya de por sí muy elevada a medida que se va acercando la celebración de las elecciones presidenciales de EE.UU. del próximo 3 de noviembre, exhortando a la parte estadounidense y a la europea a desempeñar un papel constructivo en lo relativo al acuerdo nuclear con Irán.

De hecho, la resolución de la AIEA ha sido adoptada en momentos en que las autoridades estadounidenses trabajan en la elaboración de una resolución que presentarán ante el CSNU para extender el embargo de armas a Irán, una medida condenada no solo por la República Islámica de Irán, sino también por China y Rusia.

Pekín ha sido muy claro, al señalar a Estados Unidos como la raíz de la escalada de tensiones por abandonar el pacto nuclear y querer embarullar aún más, si cabe, con su iniciativa de prolongar el embargo de armas a Irán, de ahí que le haya vuelto a reiterar que la mejor opción para atenuar la escalada pasa por reconducir las aguas a su cauce con la vuelta de Washington al PIAC.

En su empeño de disminuir las tensiones entre el bloque occidental y los partidarios de Irán, las autoridades chinas han venido pidiendo mayor cordura a las partes involucradas a fin de reconducir sus posturas encontradas, no sin antes criticar duramente la resolución antiraní de la Junta de Gobernadores de la AIEA y considerar como inaceptable cualquiera de las medidas punitivas que los estadounidenses vienen imponiendo a su antojo al pueblo soberano de Irán, con el vano objetivo de doblegar su voluntad y renegociar el pacto.

El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en una videoconferencia reciente con su par persa, Mohamad Javad Zarif, le resaltó que Pekín se opone a cualquier intento de reescribir los términos de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), tal y como pretende Estados Unidos, pese a su condición de no membrecía del tratado.

Wang le dijo a Zarif que “China e Irán son socios estratégicos, siempre se apoyan y apoyarán mutuamente en asuntos importantes que puedan representar algún peligro para los principales intereses de ambos pueblos”.

Teniendo en cuenta que EE.UU. luego de abandonar el acuerdo nuclear y perder todo su derecho a recurrir a la activación del mecanismo de resolución de disputas en el PIAC, resulta insólito que mientras va imponiendo una serie de sanciones a Irán, siendo estas unas medidas contrarias a los objetivos planteados en el JCPOA y la resolución 2231, busque por todos los medios a su alcance poner punto final al consenso internacional sobre el pacto nuclear, con el pretexto de que la parte iraní ha ido reduciendo gradualmente sus compromisos nucleares, obviando el hecho de que esta situación se produce a medida que las restricciones estadounidenses en contra de Teherán van “in crescendo”, seguidas de la incapacidad de otros países, concretamente los europeos, en cumplir con sus obligaciones adquiridos en el referido convenio.

Cabe destacar que en virtud de la resolución 2231 se levantaron seis resoluciones del CSNU contra Irán, a fin de que este país de Asia Occidental implementara sus compromisos nucleares.

China, firme defensor de los derechos de Irán ante la embestida imperial de Estados Unidos

China está tratando de demostrar que cuando los principios y fundamentos del derecho internacional están en juego, todos deben someterse a respetarlos, sin excepción alguna.

Los chinos sostienen que no es congruente que los iraníes, que han cumplido a rajatabla con sus compromisos nucleares, conforme avalan los innumerables informes de la AIEA, estén siendo en este momento objeto de una campaña injusta de sanciones impuestas por la parte estadounidense, y mientras tanto EE.UU., que va por allí urdiendo conspiraciones para acabar como sea con el acuerdo nuclear, se salga con la suya sin que sea amonestado por sus actos contrarios al derecho internacional.

Pekín ha desafiado las políticas de hostigamiento estadounidenses contra la República Islámica de Irán y ha pedido a Washington que ponga fin a su errónea estrategia que podría allanar el camino a una innecesaria escalada de tensiones de impredecibles consecuencias.

Es más, las autoridades chinas han instado a todas las partes a que ejerzan moderación y, en su lugar, avancen hacia un diálogo constructivo.

Los chinos han expresado en reiteradas ocasiones su descontento por la retórica antiraní de Trump, subrayando que cualquier intento de Washington de seguir explorando medidas sancionatorias que vayan en dirección de obligar a los iraníes a sentarse a renegociar su programa nuclear es deplorable ante los ojos de Pekín.

Es por ello, que desde Pekín señalan que Estados Unidos no está en posición ni tiene el derecho de impulsar la extensión del embargo de armas de Irán, y mucho menos tratar de restablecer las sanciones del CSNU contra la nación persa.

 

HispanTV

 

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