El atentado suicida en el cual aproximadamente 200 personas también resultaron heridas, tenía por objetivo un cortejo fúnebre en Sadr City, una ciudad con población chiita.
El delegado adjunto de la ONU en Iraq, Gyorgy Busztin, condenó el ataque e hizo un llamado a las autoridades a hacer todo lo posible para poner fin a este ciclo infernal de actos de violencia.
«La represalía solo generará nuevos actos de violencia, y es responsabilidad de los dirigentes tomar medidas firmes para evitar que la situación empeore», ha señalado en un comunicado Busztin.
«Los autores de este terrible crimen buscan fomentar la violencia confesional y la inestabilidad», lamentó el presidente del Parlamento iraqí y principal figura política sunita del país, Ossama al-Noujaifi.
Fuente: 7sur7
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