De acuerdo al sitio informativo As Sabil, los efectivos militares serán empleados no solamente en la inspección de viviendas en las zonas con población musulmana, sino también serán los encargados del arresto de ulemas musulmanes e intelectuales birmanos.
De acuerdo a las agencias de noticias birmanas, como resultado de los recientes actos de violencia en Birmania, más de 240 personas han perdido la vida y 260 000 personas han tenido que abandonar sus hogares.
Además, en el transcurso de la emigración aproximadamente 20 000 personas han perdido la vida y otras 50 000 han sido arrestadas por el gobierno y se encuentran recluidas en las prisiones.
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